Nuestro
ministerio nace hace más de 18 años, desde la
inquietud que el Espíritu Santo pone en los
corazones de algunos hermanos por los más
necesitados.
Al
comienzo, la obra social se enfocó hacia los niños y
las personas necesitadas de las iglesias. Así
transportábamos comida en un pequeño furgón desde
diversas poblaciones, y almacenábamos en parkings
privados.
Poco a
poco, el Señor ha ido abriendo puertas y trayendo
más personas necesitadas hasta llegar a tener un
nuevo local donde almacenar y distribuir alimentos
con los que paliar un poco las necesidades de lo más
desfavorecidos.
En un
ambiente de alegría y fraternidad, compartimos a
Jesús como el pan descendido del cielo que quita el
hambre del alma humana.