Este es el
testimonio real de Agata, nuestra niña milagro que acaba de cumplir
un año. El embarazo fue mal. A los 4 meses, el equipo médico
recomendó el aborto diciendo: O la niña o la mamá, ustedes eligen.
Los padres, fieles a
su fe en Jesús, dijeron no abortamos. Dios puede hacer el milagro y
salvar a las dos. La iglesia dijo no… Dios puede hacer el milagro...
todos oraron y clamaron al que todo lo puede, mientras la mamá era
intervenida quirúrgicamente a los 5 meses de embarazo.
La mamá se salvo y
Agata fue puesta en una incubadora. El primer milagro estaba hecho.
Ahora quedaba Agata que no tenía manos, ni pies, ni órganos
suficientemente formados… faltaban cuatro largos meses para
completarse.
Y efectivamente
fueron largos, larguísimos, pero la sombra del Altísimo estuvo día y
noche en esa incubadora, formando su cuerpo hasta el día en que el
equipo médico, sorprendido y alegre, la entregó en las manos de sus
papás.
Por eso Agata es
nuestra niña milagro. Por eso Dios, es nuestro Dios eternamente
fiel. Toda la Iglesia hemos celebrado juntos, con gratitud a Dios y
como testimonio, el primer aniversario del milagro.
Si necesitas un
milagro cree en Jesús y acércate en clamor. Te acompañaremos en el
camino y celebraremos juntos la victoria.